Archive from octubre, 2011
oct 31, 2011 - Relatos    3 Comentarios

La tristeza de las piedras

Mientras observaba el paisaje, Ilana no paraba de pensar en la tristeza de las piedras. Así de simple. No supo de dónde le vino la idea, sólo tuvo la certeza de que era absurda, aunque no tanto… cuando estás en la selva, rodeada de mosquitos, enfermedades tropicales y el ejército pisa tus talones te vienen a la cabeza ideas extrañas, quedan secuelas. Es posible que la realidad se distorsione, es posible que mientras huyes con tu rostro ensangrentado percibas monos con coronas de espinas escabulléndose por las copas de los árboles, es posible que escuches como se aparean las serpientes y es posible que puedas oler los excrementos de los escarabajos.

Mientras se hacía a la fuga sostenía con fuerza su AK-47. El mismo fusil que usó Dany Mayweather para dar de baja a sesenta integrantes del Viet Cong; la misma arma que Vostok Kostina le vendió al proveedor de la columna guerrillera a principios de los años ochenta. El mismo artefacto con el que Ilana mató por primera vez.

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oct 27, 2011 - Relatos    1 Comentario

Odisea es encontrar a Penélope

Ítaca te dio el bello viaje.

Sin ella no habrías emprendido el camino.

Pero no tiene más que darte.

Constantino Kavafis

A Ulises le calma conducir.

Cambiar de marchas. Apretar el acelerador. Sentir el tacto del pedal. Reducir. A Ulises le calma conducir escuchando música. Ulises cree que hay canciones que no sonarían igual de no ser escuchadas en la carretera. Que hay canciones que se han escrito en la carretera. Que hay canciones que se han escrito para la carretera. Ulises cree que podría conducir hasta Troya (el primer nombre que le viene a la cabeza cuando piensa en un lugar muy muy lejano) escuchando The Weight, de Robbie Robertson, sin hacer una sola parada para orinar y con condiciones climáticas adversas: con lluvia, con niebla, con nieve, con la luz cegadora del poniente a través del parabrisas.

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oct 24, 2011 - Relatos    Sin Comentarios

Pócimas

Claudia se marchó de casa en ayunas tras haber rechazado la “Mousse de humo con tuétano de bacalao” que Basilio había cocinado especialmente para ella.

El día en que se conocieron, Cupido debía estar de vacaciones. Aquella unión imposible parecía obra de Lucifer: Basilio, un virtuoso de los fogones y Claudia, una aspirante a actriz que aseguraba engordar con tan sólo oler los vapores que salían de la cocina de su novio.

Durante los primeros meses de su relación, el amor pudo con todo. Y aunque desde el primer día, Claudia se obsesionó con el elevado número de calorías suspendidas en el aire del apartamento, creía que la incesante actividad física, consecuencia de su reciente enamoramiento, compensaba las calorías olidas de más.

Para Basilio, la inapetencia de Claudia fue un reto para el que se propuso hallar remedio. Amante como era de la cocina tradicional, preparaba suntuosos cocidos, fabadas y cochinillos. Pero Claudia se negaba sistemáticamente a probar sus platos. Alguna vez, le hizo creer que había ganado la batalla; la comida desaparecía del plato y Basilio se alegraba, hasta que días después encontraba trocitos de tocino semienterrados en las plantas, a las que ese ingrediente extra en la tierra parecía aportar un brillo inusitado en sus hojas.

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oct 20, 2011 - Relatos    5 Comentarios

Canta o muere

Ella nunca fue una asesina cualquiera. Siempre fumaba un cigarro después de ver morir. Expulsaba el humo, miraba la ceniza de reojo y cantaba. Tenía una voz rota, una voz que sonaba a cristales contra cuerdas de contrabajo. ¿Puedes oírla?

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oct 17, 2011 - Relatos    Sin Comentarios

Dime tu nombre

Tenía nueve años cuando la conoció y desde entonces ya nada volvió a ser lo mismo. Durante un tiempo pensó que todo se debía a una cuestión de azar y mala fortuna, pero con el tiempo entendería que su encuentro fue algo que irremediablemente debía suceder.

Cada mañana de verano, después de desayunar, el pequeño hijo del carpintero se enfundaba las sandalias y bajaba corriendo toalla en mano hacia el estanque blanco. La gente del pueblo y alrededores lo llamaba así porque el estanque se creaba de forma natural entre tres grandes rocas calizas que topaban entre sí, una descansando en el lomo de la otra con una suavidad exquisita. Entre ellas se creaba un pequeño estanque de poca profundidad donde el agua clara brillaba bajo los rayos del sol dejando ver un fondo de arena blanca inmaculada.

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oct 13, 2011 - Relatos    2 Comentarios

Una ventaja de vivir en ciudad

Vivir en grandes ciudades te brinda en ocasiones la oportunidad de vivir cortos y fantásticos momentos que te permiten olvidar los inconvenientes a los que continuamente nos somete. Los de ciudad casi nunca la abandonarían y los de pueblo jamás irían. Ambos tienen sus razones pero nadie tiene la razón.

Pero hay algo que solo las personas que vivimos en grandes ciudades hemos tenido ocasión de vivirlo en carne propia. Se trata de sucesos aleatorios, imposibles de planificar y que resulta tan grande la sorpresa como el sabor que después queda.

Transporte público, personas y tiempo. Son los tres ingredientes justos e imprescindibles para que suceda. Tiempo, el necesario. Las personas van cambiando y el transporte, autobús o tren. Pocas personas conozco que no lo hayan vivido almenos una vez. Y en esos casos, sucede siempre en el tren, sentados y plácidamente distraídos. Son pequeños estallidos de lujuria, amor efímero condenado a morir desde el mismo instante en que aparece.

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oct 11, 2011 - Relatos    Sin Comentarios

Isa, Iniesta y el sexo

El bar es mi primer hogar, pasó más tiempo allí que en mi apartamento, (piso) como dicen aquí. Mi piso está a unas cuadras (manzanas) de Sol. Desde mi balcón veo a las americanas que caminan con gracia singular, a los turistas que llegan como bandadas de aves migratorias y se toman fotos en el monumento del Oso y el Madroño y a un grupo callejero que toca en la tarde y me recuerda a la No Smoking Band. Las personas que trabajaban en el Flamingo´s bar se han convertido en mi familia adoptiva. Con ellas he pasado inviernos cruentos, penas silenciosas, alegrías etílicas. El Flamingo´s Bar tiene una historia particular. Es uno de los pocos lugares de Madrid en donde venden (ponen) comida chatarra británica, es decir fish and chips con alguna bebida gaseosa, una cerveza, un té helado. Su primer dueño se llama Andy y es inglés. Vendió el bar hace un año y vive lamentándose porque el español que compró el sitio cambió su antiguo nombre: Fat Tony´s. Andy le dio el apelativo al local como un emotivo homenaje a Tony el Gordo, su personaje favorito de Los Simpsons. Las únicas sugerencias que el inglés dio al vender fueron que no hubiese despidos y que no se tocara la bandera del Arsenal que adorna orgullosa una de las paredes del bar. Antonio ha cumplido al pié de la letra su palabra, aunque una bandera del Real Madrid reposa desafiante justo en frente de la del club londinense. De las personas que trabajan en el bar mi favorita es Isa: catalana, 1.75, ojos verdes, delgada, pelo negro hasta la cintura y unas tetas caídas del cielo. Solo tiene un defecto: es del Barcelona. Yo una virtud: soy del Atlético de Madrid. La vez que más tristeza ha destilado el bar fue cuando Inglaterra cayó eliminada por Grecia en la Eurocopa. Ese día los ingleses que se encontraban viendo el juego parecían niños perdidos en el infierno. De alguna forma me hubiese gustado cambiar el destino del partido, no soportaba que los borrachos que visitaban sagradamente mi barra se fueran a casa melancólicos. <Así es la vida macho>, dijo Isa mientras servía unas Murphys. <Así es la vida mujer>, contesté aunque sabía que si en vez de Inglaterra hubiera caído el Barcelona, en el acto se convertiría en hiena famélica.

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oct 7, 2011 - Noticias    Sin Comentarios

Por el buen camino

Hola a tod@s!

Estamos en la tercera semana desde que empezamos las publicaciones de relatos cortos ilustrados y nos gustaría compartir con vosotros nuestras primeras impresiones. En primer lugar debemos dar las gracias a todas aquellas personas que se han ido sumando al proyecto desde que empezamos  la andadura en Julio, sin todos vosotros llegar hasta aquí no hubiera sido posible. Gracias!!! Esperamos que la afición y el amor que sentimos por la literatura y la ilustración empuje a muchos otros a seguir sumándose al equipo y a hacer crecer la comunidad.

Queremos decir que las cosas están yendo muy bien. Desde que empezamos hemos tenido ya 2.500 visitas y tenemos 410 visitantes exclusivos. Además las fichas de nuestros autores están siendo muy visitadas y esto era un punto muy importante del reto de Cuentos para el café, promocionar a los artistas.

Todo esto nos ha dado un plus de motivación para seguir haciendo crecer el proyecto, pronto veréis nuevos cambios que harán el proyecto aún más atractivo y abierto a la participación popular, podréis votar los relatos y esperamos poder ampliar las publicaciones semanales. Para ello nos gustaría que nos ayudarais a difundir el proyecto, tanto para encontrar nuevos escritores e ilustradores como gente que se sume a la comunidad. Os necesitamos a todos para hacerlo posible.

Existen multitud de formas en las que nos podéis ayudar:  Escribir sobre este proyecto en vuestros blogs personales o  en aquellos que visitáis habitualmente, publicar esto en vuestras redes sociales, o comentárselo a cualquier conocido al que creáis que le puede interesar este proyecto. Este proyecto lo construimos entre todos, y queremos que todos os sintáis partícipes, por eso ponemos a vuestra disposición nuestro email, nuestra cuenta de Facebook, o nuestra cuenta de Twitter, donde siempre estamos encantados de recibir vuestras opiniones, sugerencias y comentarios.

Saludos y hasta pronto!

 

oct 4, 2011 - Relatos    2 Comentarios

La agonía del disfraz

Son las siete de la tarde y acabo de salir del despacho. Sin sorpresa para mí, me llaman como estaba previsto para confirmar la asistencia a la cita de esta noche. Descuelgo el teléfono y digo –Sí. Con un tono precipitado repito –Si, ¡allí estaré!

Ya no recuerdo cuantos días hace desde que recibí la invitación que llevo pensando en esta noche. Pero son las siete y no tengo disfraz.

Estoy nervioso. No sé si debo darle tanta importancia a la fiesta, pero cuando pienso en ella algo dentro de mi despierta con fuerza diciéndome que lo es, así que le haré caso. Ni me planteo afinar mis dotes perceptivas, pues hoy solo quiero lucirme. Debo deslumbrar, brillar de un modo inaudito y calar hondo en  toda esa gente que voy a encontrar.

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