Relatos
3 Comentarios La tristeza de las piedras
Mientras observaba el paisaje, Ilana no paraba de pensar en la tristeza de las piedras. Así de simple. No supo de dónde le vino la idea, sólo tuvo la certeza de que era absurda, aunque no tanto… cuando estás en la selva, rodeada de mosquitos, enfermedades tropicales y el ejército pisa tus talones te vienen a la cabeza ideas extrañas, quedan secuelas. Es posible que la realidad se distorsione, es posible que mientras huyes con tu rostro ensangrentado percibas monos con coronas de espinas escabulléndose por las copas de los árboles, es posible que escuches como se aparean las serpientes y es posible que puedas oler los excrementos de los escarabajos.
Mientras se hacía a la fuga sostenía con fuerza su AK-47. El mismo fusil que usó Dany Mayweather para dar de baja a sesenta integrantes del Viet Cong; la misma arma que Vostok Kostina le vendió al proveedor de la columna guerrillera a principios de los años ochenta. El mismo artefacto con el que Ilana mató por primera vez.



