nov 14, 2011 - Relatos    3 Comentarios

¿Con qué diccionario viajamos las personas?

Era una tarde de domingo y sólo tenía dos opciones: tumbarme en el sofá o salir a pasear con mi perro. Corrí las cortinas y la soledad se apoderó de mí. Decidí quedarme en casa y, como hacía de niña, jugar con las palabras del diccionario. Empecé con la D de depresión y entendí esa tristeza profunda y esa falta de fuerzas, energía o de ánimo para emprender con normalidad la actividad diaria. A continuación, hojeé la palabra normalidad y después eché un vistazo a mí alrededor.

Seguidamente, con el diccionario en mano, me desplomé en el sofá: venirse alguien o algo abajo, desaparecer o dejar de disfrutar de una situación favorable. Cogí fuerzas y salté a la A de alegría y de adrenalina. Deseé con todas mis fuerzas que esta hormona segregada por las glándulas suprarrenales me invadiera y de pronto me acordé del amor: este sentimiento de atracción entre dos personas, y seguí experimentando hasta llegar a la pasión, sin revisar engaño ni infidelidad. A través de los ventanales me fijé en dos adolescentes que se besaban sin tregua. También vi a un hombre invidente caer y yo tropezé con la S de secreto y de silencio. Lo siento, no puedo desvelar el motivo de mi D. Luego, busqué intencionadamente la Ñ. Allí encontré palabras muy poco utilizadas como por ejemplo, ñañdubay, ñañdutí y ñandú. Y, aunque lo parezca, ninguno de estos términos designa a los habitantes de una tribu africana. Me pregunté si tribu y sociedad eran lo mismo. Parece ser que la sociedad es más avanzada y que la tribu es un grupo organizado primitivo. Y, me pregunto, ¿a caso no nos provocan felicidad las mismas cosas?

Tras un largo silencio interrumpido al pronunciar dicha definición, se me antojó un poco de chocolate y café. Me acordé de que una vez tuve un amigo italiano que tomaba cuatro clases de cafés distintos al día, designados con un término distinto cuyos nombres ahora no puedo acordarme.

Con la L de locura acabé la tarde amargamente como el chocolate y opté por el zapping, anglicismo aceptado por algunos y rechazado por otros. El aburrimiento me mató de tal manera que intenté resucitar con la fe, la creencia incondicional en alguien o algo, pero desgraciadamente ya era demasiado tarde y el mayor error que cometí fue juntarme con incrédulos. Cerré el diccionario y seguí buscando un sinónimo de mi misma para intentar apaciguar todas estas preguntas que nunca tienen punto y final.

Escrito por: Salomé Roger

Ilustrado por: Ana Belén Palmeiro

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3 Comentarios

  • Salomé, no has incluido la E… ¡Enhorabuena! Excelente relato.

  • Crazy Cuento “chocolate- cofee”, Concha clama , cama, cierro clack con coma,

  • Muchas gracias Concha, de verdad. Tengo que decirte que Cambio de Guardia me ha dejado sin habla, es buenísimo…y qué bien las ilustraciones. Un cuento precioso.

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