Relatos
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Podría pasarse las noches buscándola en sus sueños. Noche tras noche, sueño tras sueño, hasta que ella aparecía de la nada y lograba que él quedara completamente engatusado de su mirada. Sus ojos verdes parecían tener un brillo más intenso cuando quedaban desnudos ante la luz de las estrellas, sus delicadas pestañas parecían formar un aleteo de oscura mariposa y su profunda mirada podía llegar a convertirse en infinita cuando ésta chocaba con la de su enamorado. Ambos quedaban de pie, en frente el uno del otro, mirándose y seduciéndose sin utilizar palabras. Ella parecía tímida. Él, simplemente, deseaba probar el sabor de sus labios. Entre la niebla espesa que creaba la noche, bajo un cielo estrellado y rodeados de notas musicales que imitaban el sonido de un piano bien afinado permanecían mirándose hasta que, como cada noche, él decidía comenzar a caminar hacia aquella infinita mirada.






